El Presidente Obama tomará medidas para evitar que ocurran matanzas como la ocurrida en Newtown
El presidente de Estados Unidos instó a reconsiderar los valores de convivencia de la sociedad norteamericana durante su intervención en la vigilia en honor de las 26 víctimas de la matanza de la escuela de Sandy Hook. En su discurso, Barack Obama no se limitó a brindar aliento a los familiares y a los vecinos de Newtown, el mandatario reflexionó además sobre la responsabilidad colectiva en la educación de los ciudadanos para concluir que el país no estaba haciendo lo suficiente.“No podemos tolerar algo como esto nunca más. Estas tragedias deben terminar”, indicó un Obama que no borró en ningún momento el gesto circunspecto de su semblante. “Y para ponerles fin es necesario que cambiemos”, advirtió el presidente. El mandatario realizó una dura autocrítica sobre la respuesta que EE UU ha dado en los últimos años a actos de violencia similares. “Como nación, nos hemos dejado en el camino varias cuestiones sin responder y hemos fallado en nuestro principal deber, que es el de educar a nuestros hijos”.
Como nación, nos hemos dejado en el camino varias cuestiones sin responder y hemos fallado en nuestro principal deber, que es el de educar a nuestros hijos"
Barack Obama
Sin duda, las palabras del presidente sorprendieron a muchos de los que a lo largo de todo el domingo convirtieron la solitaria carretera que separa el árbol de Navidad que ilumina el centro de Newtown del Instituto Newtown High School en un incesante peregrinaje de vecinos que, tras depositar sus ofrendas en homenaje a las 26 víctimas de la matanza de la escuela Sandy Hook a los pies del abeto, se dirigieron hacia el centro docente para asistir a la vigilia que tuvo lugar pasadas las siete y media de la tarde.
La mayoría de los que aguardaban a las puertas del instituto, desafiando una aguanieve pertinaz y gélida, estaban convencidos de que Obama no se iba a pronunciar sobre la necesidad de endurecer el control de las armas de fuego. Muchos coincidían, sin embargo, en que, después de la matanza de 20 niños, Washington debía reaccionar. “Está muy bien la segunda enmienda, pero nuestros políticos deberían reflexionar qué derecho deber prevalecer, el derecho a poseer armas o el derecho a la vida”, indicaba Roshin Rowjee, un médico de 43 años de Newtown.
Fueron precisamente esos interrogantes y lo que subyacía tras ellos los que determinaron la transcendencia de un discurso que muy probablemente marque un punto de inflexión en la carrera política del presidente
Pocas horas después, Obama hacía referencia precisamente a esas dos matanzas para apelar a la necesidad de que no vuelvan a repetirse. Desde que ocupó el Despacho Oval, el presidente ha asistido a cuatro actos semejantes. El primero en 2009, cuando un miembro del Ejército abrió fuego con dos pistolas en Fort Knox acabando con la vida de 13 personas, una más de las que murieron el verano pasado en el cine de Aurora, Colorado, en otro tiroteo. Entonces la Casa Blanca aseguró que no se planteaba cambiar la legislación sobre las armas. En esta ocasión la respuesta, aunque no tan clara, sí parece diferente.
Rowjee y Tessa solo eran dos de los centenares de personas que formaban parte de cola a la entrada del Newtown High School que se formó tres horas antes del inicio de la vigilia. En perfecto orden y en un silencio sobrecogedor vecinos de todas las edades, razas y credos guardaron una fila que prácticamente daba la vuelta al centro. Muchos iban acompañados de sus hijos pequeños que llevaban muñecos de peluche como ofrenda para los 20 niños asesinados por Adam Lanza. “Trato de explicarles a mis hijos que lo que pasó el viernes es un hecho aislado, que hay mucha más gente buena que malvada”, indicaba Heather Cook, de 33 años y sin trabajo estable, aferrada a su hijo de cinco años.
Fuente: www.elpais.com

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